J.K Rowling, la escritora

Su vida

La escritora J.K. Rowling, nació en un pequeño pueblo de Inglaterra donde creció junto a su hermana Dianne y su gran amigo de la infancia Ian Potter. Desde joven le gustaba inventar historias fantásticas que contaba a su hermana Dianne y a sus amigos.

Rowling quiso desde siempre convertirse en escritora pero antes sufrió muchos contratiempos. El primero lo sufrió cuando no pudo entrar en la universidad de Oxford, porque no la admitieron. Pero como sucede siempre con los grandes talentos, esto no la desanimó y ella continuó escribiendo. No todos creían en ella, su padre la convenció para que estudiara filología francesa y dejara de escribir, porque nunca confió en que pudiera ganarse la vida escribiendo, y aunque siguió este camino más convencional no dejó nunca de escribir. La única persona que parecía animarla y creía en ella, era su madre.

Pero lejos de dejar atrás su sueño, en un viaje en tren tuvo la idea que la haría multimillonaria. Después de estar más de 4 horas parada por una avería, se le ocurrió una trama para una novela fantástica que ocurría en una escuela de magia. De pronto, se imaginó que un niño era brujo y no lo sabía hasta que recibía una carta de esa escuela de magia.

En un tren averiado, nació la idea que empujaría centenares de miles de jóvenes a la lectura. Sin embargo, otro contratiempo la esperaba, su madre murió prematuramente y con su muerte perdió uno de sus más grandes apoyos.

Poco después de la muerte de su madre, se trasladó a Oporto, allí se casó y tuvo una hija, llamada Jessica. Su matrimonio fue un completo fracaso, ya que su marido la engañaba, tenía problemas con el alcohol y abusaba de ella.

¿Cómo consiguió escribir?

Desesperada, sin dinero, regreso con su hija a Edimburgo, donde sobrevivieron prácticamente sin ningún ingreso. Pero siguió escribiendo, y al cabo de 5 años, acabó la novela: Harry Potter y la piedra filosofal.

Antes de que el primer manuscrito viera la luz fue rechazado por 12 editoriales. No fue hasta al cabo de un año que Bloomsbury, una pequeña editorial de Londres, aprobó su publicación. Si bien es cierto que la editorial decidió publicar el libro también lo es que le recomendaron buscarse otro trabajo, ya que creían que tenía pocas posibilidades de ganarse la vida escribiendo libros para niños.

Y Bloomsbury no solo le recomendó que se buscara otro empleo, sino que también la persuadió para que firmara el cuento con un seudónimo, porque presuponían que el nombre de una mujer podía dificultar las ventas en el sector masculino. De ahí que Joanne Rowling eliminara su nombre y escogiera la letra K como su segunda inicial, en honor a su abuela Kathleen.

Contra todo pronóstico la publicación del primer libro fue todo un éxito en Reino Unido, y poco tiempo después el trabajo de Rowling fue reconocido con el premio al mejor cuento infantil del año. De hecho, el triunfo de la escritora fue tan arrollador que en la otra punta del mundo, Scholastic Corporation, una editorial estadounidense, compró los derechos de La piedra filosofal y le entregó más de 100.000 dólares para que continuara escribiendo la saga.

La suerte por fin le sonreía. Con la fama alcanzada a nivel nacional, la buena acogida que tuvo el libro en Norteamérica y la nueva inyección de dinero, Rowling publico Harry Potter y la cámara secreta, el segundo volumen de la saga que reafirmaría su éxito como escritora.

Por fin, el éxito.

El fenómeno del mago con la cicatriz en forma de relámpago cada vez crecía más y más, y Warner Bros, uno de los principales estudios cinematográficos de Hollywood, compró los derechos de las primeras dos novelas para llevarlas a la gran pantalla. Con respecto a las películas, Rowling participó activamente en su desarrollo, teniendo un papel relevante tanto a la hora de escoger los actores como las localizaciones.

Harry Potter ya era todo un titán del sector cuando salió a la venta el tercer volumen, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, donde Rowling se consolidó como escritora ganando el premio a la mejor obra infantil del año tres veces consecutivas.

La saga atraía a tanta gente que el cuarto libro se publicó simultáneamente en Reino Unido y Estados Unidos, convirtiéndose así en todo un récord de ventas. Este logro se volvió a repetir cada vez que se publicaba una nueva entrega de las aventuras de Harry Potter, hasta la cúspide alcanzada por el último tomo, Las reliquias de la muerte, que vendió 11 millones de copias en tan solo un día.

El éxito que alcanzaron las películas de la saga no se quedó atrás y consiguieron recaudar en 2017 un total de 7.700 millones de dólares. Harry Potter se posicionó como la segunda franquicia cinematográfica más taquillera de la historia, solo por detrás de las películas del Universo Marvel.

El hecho de aferrarse con uñas y dientes a su sueño de ser escritora y convertir su gran idea en realidad han hecho de J.K. Rowling una mujer famosa, respetada y extremadamente rica, concretamente la duodécima mujer con más dinero del Reino Unido.

Sin embargo, ni los 15.000 millones de dólares con los que se valora la marca registrada de Harry Potter han hecho que la escritora pierda las ganas de contar historias, sino todo lo contrario, ya que ahora, además de escribir cuentos para niños, relata historias para adultos, y realiza guiones de gran éxito para los estudios cinematográficos más importantes de Hollywood.

Es la escritora que ha demostrado que todos tenemos el poder de hacer algo mejor.

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